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Wednesday, July 23, 2014

Sarcoma del intestino grueso

El sarcoma del intestino grueso es un tumor maligno que se desarrolla en el colon y recto. Es una afección excepcionalmente rara; se calcula que de cada 100 carcinomas intestinales se encuentra un sarcoma, presentándose en todas las edades de la vida, pero con una tendencia en las personas jóvenes de entre 25 y 35 años de edad.

Anatomía patológica

En el instestino grueso, el sitio de localización preferido es el recto. El tumor se presenta macroscópicamente con dos aspecto: 1) forma plana infiltrativa de la pared intestinal; 2) forma nodular, con invasión de la luz del conducto. Sin embargo, casi nunca se produce estrechez intestinal, porque cualquiera que se su tipo, nodular o infiltrativo, hay destrucción de capa muscular con dilatación consecutiva del segmento intestinal correspondiente.

Considerado el sarcoma desde el punto de viste histológico, se trata casi siempre de linfosarcomas o sarcomas de pequeñas células redondas, cuando se presenta en el colon. Los del recto, en cambio, son casi con exclusividad melanosarcomas.

Cuadro clínico

Pérdida de peso, anorexia, y en ocasiones anemia y fiebre.

Tuesday, July 22, 2014

Poliposis intestinal

La poliposis intestinal, también simplemente conocida como pólipos del intestino, son tumoraciones epiteliales (adenomas), que tienen la forma de verrugas, que se desarrollan en las paredes internas del colon y recto. Son formaciones benignas, pero en muchos casos pueden tornarse en cancerosas. El riesgo de que estos pólipos intestinales se conviertan en carcinomas de intestino aumentan sensiblemente si la persona que los padece es mayor de 40 años, es fumador, tiene una dieta con alto contenido de grasa animal y poca fibras vegetales y si tiene sobrepeso.

Los cambios en el material genético de las células que tapizan la pared interna del colon constituyen la causa principal de la polyposis intestinal. Hay varios tipos con diferentes tendencias, que pueden o no convertise en carcinomas. Los que tienen tendencia a transformarse en un cancer de colon son la poliposis adematosa familiar, que es hereditaria. El número de pólipos en el intestino grueso puede variar notablemente, desde escasos pólipos muy pequeños, de difícil observación, hasta más de 6.000 de fácil observación. Aunque en la mayoría de los casos son asintomáticos, hay pacientes que pueden presentar diarrea, sangrado rectal, pérdida de mucosa y dolores abdominales.

Monday, July 21, 2014

Carcinoma del intestino grueso

El carcinoma del intestino grueso es el tumor maligno de más común observación en el colon y en el recto. Si consideramos la localización del carcinoma a lo largo del tubo digestivo (boca, esófago, estómago, intestino delgado y grueso) más de un tercio de los casos ocurren en el recto.

La causa del mismo, como la del cáncer en general es desconocida; sólo se sabe que existe factores predisponentes como ser: 1) edad, ya que se presenta más comunmente después de los 40 años; 2) herencia, si bien no es hereditario, hay una predisposición genética, al igual que para muchos tipos de cáncer; 3) sexo, ya que se dá mayoritariamente más en el hombre que en la mujer en una relación de 2 a 1; 4) poliposis intestinal (pólipos), el cual es un factor predisponente de primer magnitud; 5) colitis ulcerosa.

Anatomía patológica

Aunque desde el punto de vista macroscópico el carcinoma de instestino ofrece un aspecto variado, en general se pueden obsevar dos formas principales: la vegetante y la infiltrativa, ambas con úlceras o sin ellas. En el tipo vegetante se trata de masas fungosas, blandas, más o menos obstructivas de la luz intestinal, de fácil ulceración, que originan con frecuencia hemorrágias y perforaciones. En cambio, en el del tipo infiltrativo se extiende, sobre todo, en profundidad, abarcando una altura mayor o menor, y en sentido transversal, una parte o la totalidad de la circunferencia del intestino; este tipo infiltrativo se ve especialmente en el ciego, cuyas paredes se vuelven gruesas y duras.

Histológicamente considerado, el carcinoma de intestino es un cáncer epitelial de células cilíndricas, con mayor frecuencia revistiendo el aspecto del adenocarcinoma o epitelioma glandular. Cuando en la proliferación tumoral toma una participación importante el tejido conjuntivo, se constituye la forma denominada carcinoma adenomatoso escirroso o fibroadenocarcinoma.

Las metástasis en los carcinomas de colon y recto no se presentan hasta muy avanzado el mal. Las complicaciones metastáticas se hacen, en primer lugar, en los ganglios regionales, luego en el hígado y posteriormente en el peritoneo. Con mayor rareza se oberva invasión de otros órganos más o menos alejados.

Cuadro clínico

Los síntomas generales comunes del cáncer del colon y recto son: pérdida de peso, anorexia, presencia de sangre en la materia fecal y una sensación de astenia (debilidad y falta de energía), lo que motiva la concurrencia al médico. La anemia se halla en una cuarta parte de los casos y la fiebre en una quinta parte. Los fenómenos obstructivos existen entre el 30 y el 40% de los casos.

Diagnóstico

Se hace principalmente a través de una rectosigmoidoscopía, el examen radiológico y el tacto rectal.

Saturday, July 19, 2014

Actinomicosis intestinal

La actinomicosis intestinal es una infección e inflamación granulomatosa, causada por la bacteria del género Actinomyces, en las especies israelii, viscosus, bovis, gerencseriae y odontolyticus, con focalización en el intestino. La localización más corriente de esta inflamación actinomicótica se hace en la región ileocecal (en la unión del íleon y el ciego), incluido el apéndice, y también a nivel del recto. Con suma frecuencia el proceso se extiende hacia las estructuras vecinales, en especial hacia la pared abdominal, en la cual finalmente se abre y queda constituido un trayecto fistuloso, por el cual sale pus cremoso con unos granos amarillos azufrados característicos, que contienen los filamento de esta bacteria, que semeja un hongo y una colonia de éste. La actinomicosis abdominal es siempre secundaria a una localización primitiva intestinal.

Cuadro clínico

En la forma aguda, la actinomicosis intestinal puede presentarse con el cuadro absolutamente igual a la de una apendicitis aguda, con perforación del apéndice o sin ella, con fiebre, nauseas, vómitos, diarrea, etc. El cirujano, con el órgano a la vista, no descubre ordinariamente nada que le permita sospechar estar frente a una actinomicosis. Sin embargo, la herida postoperatoria muestra poca tendencia a la cicatrización, y con el transcurso del tiempo se constituye una tumefacción palpable en el flanco y fosa ilíaca derechos, fistulada al exterior. Por el orificio de la fístula mana un pus más o menos espeso.

En la forma crónica, en cambio, se distinguen tres períodos evolutivos: 1) de trastornos funcionales, que se caracterizan por la aparición de dolores tipo cólicos intestinales, y a veces con dolores fijos, ubicados a nivel de la fosa ilíaca derecha; 2) la aparición de una prominencia a nivel de la fosa ilíaca derecha, de consistencia leñosa y poco o nada dolorosa; 3) de la fistulización y tumefacción de la prominencia.

Etiopatogenia

El agente causal es el actinomiceto, el cual es una bacteria del género Actinomyces, en sus diferentes especies arriba mencionadas. Es un huésped habitual del organismo, especialmente con asiento bucofaucal, el cual, a favor de ciertas causas predisponentes, como extracciones dentales o enfermedades debilitantes generales o locales, como estomatitis, se instala y germina en los tejidos.

Anatomía patológica

El actinomiceto (o actinomices) da lugar a la producción de una inflamación granulomatosa con formación de nódulos. Estos nódulos sufren en su parte central la degeneración grasa o lipoidea y purulenta, mientras que su periferia tiende a la fibrosis. El cuadro característico de la actinomicosis es el de un tejido fibroso cicatrizal, penetrado por focos granulomatosos que experimentan la degeneración lipoidea y la transformación purulenta, determinando la producción de cavidades y de trayectos fistulosos. En suma, desde el punto de vista anatomopatológico, la actinomicosis es un granuloma crónico supurante.

Friday, July 18, 2014

Tuberculosis intestinal

La tuberculosis intestinal son ulceraciones por infección bacteriana, de bacilo de Koch, en el intestino. Se observa con mayor frecuencia en el íleon terminal y a nivel del colon. Si bien puede ser primaria, la mayoría de las veces es secundaria a una tuberculosis pulmonar, como resultado de la contaminación directa por los esputos bacilíferos, o de la infección hematógena. Se estima que entre un 10 y 30% de los pacientes con tuberculosis pulmonar tienen lesiones bacilosas en el instestino.

Cuadro clínico

Aunque puede tener escasas manifestaciones sintomáticas, lo habitual es la presencia de dolores abdominales, diarrea, a veces alternando con estreñimiento, acentuación de la pérdida de peso, y fiebre. El dolor suele aparecer con carácter postprandial tardío, unas cinco a seis horas después de las comidas, coincidiendo con el arrivo del quimo al ciego, lugar de preferente ubicación del proceso. La diarrea es de heces líquidas o semisólidas, con moco y, raramente, con sangre y pus.

Anatomía patológica

Según estudios realizados por Goldberg sobre 230 casos de tuberculosis intestinal con observación en la necropsia, la frecuencia relativa de su localización en los diferentes sectores intestinales fue la siguiente: ciego 87%, íleon terminal 83%, colon 70%, apéndice 38%, yeyuno 29%. La razón de la predilección del bacilo tuberculoso por localizarse en el íleon y en el ciego estriba en la riqueza de esas porciones del tracto digestivo en tejido linfoide. Como se ha demostrado, el bacilo de Koch tiene preferencia especial por ese tipo de formaciones hísticas. Además el tránsito lento del quimo en esos sítios es otra circunstancia favorable para la implantación del bacilo tuberculoso.

La úlcera tuberculosa resulta del reblandecimiento y eliminación del cáseo de los folículos bacilosos. Tienen formas y tamaños variables y bordes irregulares, con fondo más o menos profundo, del cual emergen tubérculos amarillentos. La úlcera puede albergar a la submucosa, a la muscular o a la serosa. Casi siempre la superficie de la pérdida de sustancia está cubierta por un exudado mucopurulento y pequeños trozos de tejido esfacelado. La mucosa vecina se suele presentar inflamada y edematosa.

Thursday, July 17, 2014

Mucocele apendicular

La mucocele apendicular es una afección rara, que consiste en la transformación del apéndice vermicular en un quiste lleno de una sustancia gelatinosa (quiste pseudomucinoso). Es causado por la proliferación tumoral y secreción contínua mucoide de los elementos epiteliales de la mucosa del apéndice, con oclusión aséptica, conocido como pseudomixoma del apéndice. Varela, Fuentes, Viana, Roldán y Buño publican en 1942 la primera observación con diagnóstico preoperatorio correcto y hacen sobre éste un estudio minucioso clinocorradiológico y anatomopatológico.

Anatomía patológica

En el examen macroscópico, el mucocele apendicular se presenta como un tumor quístico alargado, cuyas dimensiones son variables, de 12 a 35 cm de largo y de 8 a 20 cm de circunferencia. La superficie externa es lisa, de color grisáceo o amarillento, y aveces rojo oscuro. En el corte, la pared tiene un espesor que oscila entre 2 y 10 mm; la misma es de color blanco nacarado y de consistencia dura. El contenido es de aspecto variable: sustancia mucoidea blanquecina, más o menos viscosa y espesa. En ocasiones, se puede distinguir perfectamente dos zonas: una externa, constituida por una sustancia blanca, pastosa, adheridad íntimamente a la pared, sembrada de granulaciones, unas amorfas y otras de cristales de colesterina; la zona interna está representada por el moco, que representa la mayor parte del contenido.

Desde el punto de vista microscópico, se puede observar en los preparados hísticos: 1) una capa epitelial formada por células altas y bien teñidas, lo cual habla a favor de la naturaleza hipersecretoria del proceso y no de la simple acción mecánica compresiva del contenido mucoso, en cuyo caso las células estarían achatadas y con aspecto atrófico; 2) una capa muscoloconjuntiva colágena; 3) una capa externa gruesa de tejido conjuntivo hialinizado, a veces con depósitos de sales calcáreas en su porción más periférica.

Cuadro clínico

Los mucoceles no complicados, sobro todo los pequeños, pueden no dar síntomas. Otras veces ocasionan trastornos dispépticos, semejando una apendicitis crónica, con dolor provocado en el punto de McBurney. En cambio el mucocele apendicular muy grande puede exteriorizarse como un tumor, renitente o de consistencia dura, de la fosa ilíaca derecha, movible o fijo al plano posterior, poco o nada doloroso espontáneamente y por la palpación.

Tratamiento

Aunque este trastorno del apéndice tiene un pronóstico benigno, el tratamiento consiste en la extirpación quirúrgica del mucocele.

Wednesday, July 16, 2014

Ebola

El ébola es una enfermedad infecciosa viral, contagiosa, con una gran tasa de mortalidad. Un 85% de las personas infectadas muere. Es frecuente en Africa occidental y también es transmisible entre los chimpanzes, gorilas y otros primates. Es causada por cinco cepas diferentes del Ebolavirus. El primer brote de la enfermedad ocurrió en 1976 en el Zaire (Congo) en Africa central.

Síntomas

El ébola comienza con síntomas quasi-gripales, con fatiga general, fiebre, escalofrío, faringitis, disnea, mialgia, dolores en el pecho y abdomen, acompañados de nauseas, jaquecas, diarrea y erupciones cutáneas. Las funciones renales y hepáticas se ven sensiblemente afectadas. La enfermedad también puede afectar el sistema nervioso, provocando confusión y convulsiones.

Contagio

Fue transmitida al hombre por primera vez por contacto con los fluidos y secreciones corporales con un animal infectado.

No tiene un tratamiento efectivo y eficaz, ya que los antibióticos son inócuos para tratar enfermedades virales. Hidratación por vía parenteral y administración de anticoagulantes.